A medida que pasa el tiempo, por lo general, vamos juntando basura. Esta basura, a veces se amontona de forma subrepticia; otras, gracias a la voluntad melancólica del hombre/mujer en cuestión, que no sabe como desprenderse de cosas o personas que en algún momento representaron algo o tuvieron alguna importancia. Como sea, la basura se acumula, y crece de forma geométrica. Cada vez más a menudo nos encontramos sosteniendo algo o dándole la mano a alguien, y preguntándonos ¿qué demonios estoy haciendo? ¿Por qué guardo esto? y ¿Quién es él, o ella? Para luego auto-respondernos, “ah, cierto, ésta es la porquería que encontré en la calle y esa es una caja en la que pretendía guardar cosas y que sigue vacía”.
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